Tomemos cerveza! comamos pato! hagamos una fritanga de cualquier cosa porque los checos les ganaron a los estadounidenses en un impresionante 3-0. Sólido equipo. Un debút revelador, que nos hace esperar con ansias su encuentro con Italia.
Debo admitir que al ver el escudo en el corazón de los jugadores, me emocioné. Hace cuatro años me puse a buscar arrendatarias para las piezas del deprtamento. Así no saldría todo tan caro. Por medio de amigos corrí la voz y les llegó el aviso a un par de checas. El par más dispar que había visto en mi vida. Dos especímenes opuestos de la amplia fauna femenina checa. Que tenían en común aparte de su procedencia? Hablaban un idioma imposible y eran estudiantes de economía. ¿Han escuchado alguna vez a un checo? Pues, si no han tenido práctica con un idioma de origen eslavo anteriormente, les aseguro que no entenderán nada. Es de las experienias más frustrantes que he tenido en mi vida, lingüísticamente hablando. Del vocabulario extrictamente básico y de las palabras internacionales nunca pude pasar. E igual me pude quedar allá como un mes.
Ahí es cuando una le toma el peso a la importancia de la comunicación no verbal o como la fuerza del lazo o del cariño hace tan minúsculo el asunto del idioma. Tan lejos, tan distintos, tan cercanos.
Veo a un grupo de amigas pasear por un parque en la ciudad de München. Es invierno del 2004. Un parque inmenso y bello en el corazón de la ciudad. La alegría del encuentro, la belleza del paisaje dan a la situación tintes de irrealidad. Miramos a uno surfistas en un río artificial, mientras comienza a llover. Caminamos y hay una protesta contra la UE o el grupo de los 8, ya no me acuerdo. Llegan a nuestros oídos los compases de "el pueblo, unido, jamás será vencido". Me río y la canto en voz alta. Mis amigas se asustan y me hacen callar. Tan cercano, tan distintas.
- "¿No echas de menos a tus familiares?"-
- "Pero si nosotras ya hemos aprendido, que a los amas siempre los llevas cerca"-
- "Es verdad... ¿cuando nos volveremos a ver?, ¿para el mundial tal vez?"-
Y no estoy allá. Y ver este mundial me embarga de nostalgia. Corea y Japón ellas estaban acá... posando desnudas para Tunick, pero estaban acá, al fin y al cabo.
Por eso, los goles que vi los grité con el alma. Y me acordé de mis hermanas.
Entre nosotras, hablamos un mismo idioma.
12 junio 2006
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2 comentarios:
Tan emocionante... Estoy re-feliz que tenemos un fanatico de corazon en la otra parte de mundo :) Sarka
Sarkita lo ha dicho por mí:-) Me quedé muy emocionada al leer los pensamientos tan poéticos de nuestra querida Marjorita! A pesar de estar en el otro lado del mundo, siento tanta cercanía:-)
Y que no se me olvide: Viva el equipo Checo!
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